Consulado Joven

Young Consulate

El solar remata el macizo urbano que apunta hacia la Catedral de Burgos desde la Capilla del Condestable, en el límite de la Llana de Afuera. A simple vista parece un vacío a completar. Sin embargo, el análisis de lo que circunda al solar obliga a una concepción mucho más ambiciosa del proyecto.

Nuestra propuesta nace de un planteamiento eminentemente urbano, consecuencia de la reflexión y el conocimiento del entorno en que se actúa. El edificio es fruto de la relación con un contexto urbano medieval intenso, y se aleja de planteamientos arquitectónicos autónomos u objetuales. Se proyecta desde la relación con el casco antiguo de la ciudad, un área formada por la concatenación de plazas a diferentes niveles que comienza en el Castillo (origen de la ciudad) y termina a nivel de nuestro solar.

Nos encontramos ante dos plazas a diferentes niveles, con una diferencia de altura de 1,5 metros. La inferior, en la que se encuentra propiamente el solar del concurso, prolonga la Llana de Afuera hasta la Capilla del Condestable. La superior conforma un largo espacio aprisionado por el muro que la separa del barrio alto (Calle Fernán González) y la plaza inferior, teniendo como único punto de escape el mesón situado en su límite norte.

Lamentablemente, ambas plazas se encuentran en la actualidad totalmente infrautilizadas.

La construcción del volumen capaz tal como plantea la normativa urbanística constreñiría excesivamente la Catedral a nivel de la plaza inferior. Es necesario más “espacio”. La plaza  superior, actualmente un espacio marginal y difícilmente accesible, reclama un uso que le dote de sentido. En este caso es necesario más “volumen”.

El proyecto resuelve esta doble carencia urbana con un sencillo doble gesto. En primer lugar, la fachada del volumen principal se retira 5 metros hacia la medianera a la que se adosa, alejándose de la Catedral y ampliando el espacio de respeto hacia ella. De esta manera se dota de mayor amplitud a la plaza de la Llana de Afuera. En segundo lugar, los 518,22m3 retirados del primitivo volumen se reubican en otra pieza destinada a conectar los dos ámbitos y así dar sentido y uso a ambas plazas. De este modo, la volumetría del conjunto surge de la precisa descomposición de la pieza propuesta en el pliego. La propuesta se concibe como un elemento subterráneo que aflora en ambos ámbitos, conectándolos y distribuyendo los flujos de actividad de manera más lógica y equitativa. El edificio emerge del subsuelo en forma de dos volúmenes minerales de vidrio traslúcido y transparente que se conectan por su sótano conformando un esquema volumétrico en U. Así también se logra aumentar el ángulo de visión que se tiene desde la Llana de Afuera sobre la fachada de la Catedral (Capilla del Condestable).

La pieza principal completa el macizo urbano y se plantea como un edificio contenedor de espacios multiuso.  Los espacios de servicio y despensa (“espacios servidores”, como diría Louis Kahn) regularizan el encuentro con el muro medianero dejando el frente completamente diáfano y acristalado (“espacios servidos”). El núcleo de comunicaciones alargado permite la compresión del edificio, al plantear un recorrido helicoidal que va descubriendo cada una de las plantas, desde el sótano a la terraza al aire libre que corona esta pieza (tercera “plaza” a un nivel superior a las dos anteriores). En este recorrido se va intuyendo la Catedral a través de un cerramiento cristalino que se abre en momentos determinados, convirtiéndose en transparente para potenciar la visión sobre la misma. El acceso principal se produce a nivel de planta baja, que se conecta visualmente con la planta -1 a partir de dos espacios a doble y triple altura, uno en cada pieza y por tanto en cada plaza.

La pieza menor emerge en el punto de conexión de los dos ámbitos y, alcanzada la altura de la plaza más elevada, se proyecta hacia la Catedral formando un espacio volado para su contemplación. Este volumen se entiende como un pequeño pabellón multiusos para la plaza superior, capaz de albergar exposiciones y acceso a las mismas, cafetería-cenador, recepciones, pequeños conciertos y otros espectáculos.

Desde el intersticio entre las dos piezas tenemos visión sobre lo que ocurre tanto en la planta bajo tierra como de lo que se da lugar en la plaza elevada. En la planta subterránea se encuentra la sala de exposiciones, un espacio vivo de día y de noche que emerge a la superficie desde el lucernario – anuncio – triple altura. Este punto es probablemente el más rico espacialmente. Supone la conexión entre ambas plazas y la sala de exposiciones, a la vez que resuelve el actual problema de diferencia de cotas. Así, desde un mismo punto se es consciente de toda la actividad que se da cita en este solar tan complejo.

La mineralidad de los volúmenes se materializa mediante una piel cristalina, tersa, traslúcida casi en su totalidad, que mediante la “desatinación” de una serie de huecos permite la contemplación, en ese recorrido helicoidal antes descrito, de la Catedral. Se utiliza el vidrio como elemento denso, capaz de generar un volumen compacto de contorno claro, sencillo pero rotundo, intemporal. Un cerramiento cambiante de día y de noche, construido desde el rigor de lo repetitivo y lo singular, de lo igual y lo distinto. Un vidrio capaz de multiplicar la presencia de la Catedral en la plaza a través de múltiples y ricos reflejos. Un vidrio vivo, que hace posible la metamorfosis del edificio gracias a la luz, matizando las fachadas con los reflejos de su alrededor durante el día o convirtiéndose en dos linternas capaces de dinamizar y sanear el ámbito actual durante la noche.

De manera sencilla, el proyecto pretende dar respuesta no solo al programa requerido, sino también a la complejidad de un solar hasta ahora lamentablemente infravalorado, para crear un espacio joven, abierto, renovado y vivo las 24 horas del día. Se plantea una intervención intemporal, de máximo respeto a las preexistencias medievales, capaz de superar los vicios caligráficos actuales. Se trata de poner en valor este pequeño salón urbano, que queda para los ciudadanos más allá de la mediática plaza de la Catedral. Se pretende convertirlo en un espacio regenerado, apto para el disfrute de la juventud, siempre tan ávida de un ámbito propio en las ciudades de hoy, que cada día tienden más y más a convertirse en parques temáticos impersonales, esclavas de sus propias joyas patrimoniales.


 

Classification

Public buildings, culture

Location

Burgos, Spain

Date

2009

 

Client

Burgos City Council

Area

2.415  m3 built

Estimate

1.200.000 €

Architects

Enrique Jerez

Koldo Fdez. Gaztelu

Aida Fernández

Leticia Rojas